La pobre muchacha murió hace un par de horas, así que esto empieza por el final, que es la manera más cómoda de hacerlo para alguien a quien no le gusta dar muchas explicaciones ni contar más que lo justo; lo justo para mí, claro.
También es cierto que no pretendía que estuviera muerta para iniciar esta página, ha debido ser la luna quien ha marcado los tiempos: la luna nueva del viernes, como una marea que se lleva al fondo a Ellis y trae a la orilla este blog; es una explicación concisa e irracional, del tipo que me gusta.
Unos días antes, a falta de 33 páginas para terminar el libro, me detuve con un nudo en la garganta porque sabía lo que venía, lo que iban a contarme, y prefiero las despedidas largas, y si como en este caso puedo prolongarlas durante una semana, mejor. Así que el martes leí:
"Branwell murió el domingo 24 de septiembre y fue enterrado el jueves siguiente.(...)
Era costumbre en Haworth en aquella época, y lo es hoy también, que después de las exequias se celebrara una ceremonia fúnebre el domingo siguiente al sepelio. La ceremonia por Branwell se ofició el 1 de octubre. Imposible olvidarlo, ya que fue el ultimo día que Emily salió de su casa."
Y en ese punto de la biografía de Emily Brontë, escrita por W. Gérin y publicada en España por Ediciones Atalanta, me detuve con el corazón encogido.
Ayer compré este dominio en internet, este mediodía, Emily, Ellis, se murió en mis manos, que sostenían el relato de su corta vida. Poco me importa si es buen o mal presagio, yo trago presagios con patatas y estornudo brasas. Así que ahora empiezo el blog, por el final, enterrándola aquí, en Rocky B de la Isla de Baffin; no hallaréis nada bajo la lápida de la capilla de su pueblo, está aquí dentro, y su espíritu tutela esta página. Este es buen lugar, en el suelo de Baffin crecen las misma preposiciones que en los páramos de Haworth:
desde fuera hacia dentro
por tí, y para mí, y para tí, pero sin nadie más
de esta forma escribo.
Y para que no te quepa duda, te identifico con tu primera letra, b
También es cierto que no pretendía que estuviera muerta para iniciar esta página, ha debido ser la luna quien ha marcado los tiempos: la luna nueva del viernes, como una marea que se lleva al fondo a Ellis y trae a la orilla este blog; es una explicación concisa e irracional, del tipo que me gusta.
Unos días antes, a falta de 33 páginas para terminar el libro, me detuve con un nudo en la garganta porque sabía lo que venía, lo que iban a contarme, y prefiero las despedidas largas, y si como en este caso puedo prolongarlas durante una semana, mejor. Así que el martes leí:
"Branwell murió el domingo 24 de septiembre y fue enterrado el jueves siguiente.(...)
Era costumbre en Haworth en aquella época, y lo es hoy también, que después de las exequias se celebrara una ceremonia fúnebre el domingo siguiente al sepelio. La ceremonia por Branwell se ofició el 1 de octubre. Imposible olvidarlo, ya que fue el ultimo día que Emily salió de su casa."
Y en ese punto de la biografía de Emily Brontë, escrita por W. Gérin y publicada en España por Ediciones Atalanta, me detuve con el corazón encogido.
Ayer compré este dominio en internet, este mediodía, Emily, Ellis, se murió en mis manos, que sostenían el relato de su corta vida. Poco me importa si es buen o mal presagio, yo trago presagios con patatas y estornudo brasas. Así que ahora empiezo el blog, por el final, enterrándola aquí, en Rocky B de la Isla de Baffin; no hallaréis nada bajo la lápida de la capilla de su pueblo, está aquí dentro, y su espíritu tutela esta página. Este es buen lugar, en el suelo de Baffin crecen las misma preposiciones que en los páramos de Haworth:
desde fuera hacia dentro
por tí, y para mí, y para tí, pero sin nadie más
de esta forma escribo.
Y para que no te quepa duda, te identifico con tu primera letra, b

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