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lunes, 16 de noviembre de 2009

reconversión del sector atunero

¡la revolución se va a la porra! ¡los pioneros se han acomodado! ¡el gran timonel abusa del ron! ¡NO HAY RUEDA DE REPUESTO!...
veo que en las últimas entradas esta bitácora se desvía y terminará por encallar en los arrecifes narrativos...esa fastidiosa costa donde uno se ancla y cuenta y cuenta, porque cree que tiene algo que contar (y que hay alguien a quien le interesa), y sigue contando y contando, explicando, explicándose, y por tanto, y esto es lo peor de todo, contando con pelos y señales, contando cualquier historia con pies y cabeza, INTENTANDO SER COMPRENSIBLE (según la Directiva 91 de la UE/URSS/ETC sobre La Utilidad Social de los Agentes Culturales)... válgame el cielo, qué disparate y qué aburrimiento, me aburro solo de pensar que tengo algo que contar, no sirvo para asumir tan alta responsabilidad:

yo no cuento (en todos los sentidos que puedan encontrarse a esta frase).

no se trafica con lectores, no soy narrador, yo no me drogo [anuncio bellaco en el escaparate de una cafetería de la costa panam.pacific.; imaginado, más real que la vida misma] 

Así que de vuelta al centro del océano (aquí, otro giro de timón: a partir de ahora y en lugar de aquel término, usar safety-control-synonyms) salado, donde no hay metas porque no hay puntos de referencia (las estrellas sé mirarlas, no medirlas), y cuando uno va sin rumbo, ni le importa cuánto falta para llegar ni comenta porque gira a la derecha o a la izquierda (qué más da).

20 de septiembre, en baffin: ¿para quién escribo? ¿para qué?, y respondido eso,  tengo también la respuesta a cómo hacerlo:
nunca seré un bestseller, sólo sé contar hasta 2


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